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“¿Al templo?” Nong Sá se detiene de golpe. “¿A qué nos
vamos al templo?”
“Ven, ven! Tenemos que ir a ver!”
Momentos más tarde, después de cruzar casi el pueblo entero, llegan a las gradas de madera para entrar al jardín del Wat.
Piyá escruta el área como si supiese exactamente lo que está buscando. Entonces salta las gradas y corre hacia la derecha del patio, pasando por la casa de los monjes. Se para en la plataforma de roca, a pocos pies del filo, alto sobre el río.
“Aquí!”, sus ojos grandes de asombro. “Es verdad!”
“¿Qué es verdad?”, Nong Sá jadea.
“Los palitos! Los 12 PALITOS, hermanito!”
“Yo veo solo ocho”, después de contar lentamente los palitos de bamboo, arreglados cuidadosamente en el suelo, clavados como para marcar dos cuadros. Pero Piyá ya corrió hacia la parte trasera del patio, cerca de la casa de los monjes.
“Aquí están los otros cuatro!” grita triunfante, bailando alrededor de los palitos de bamboo, estos más separados, en un cuadro grande.
“¿Qué es esto, hermano? ¿Qué significa?”
“El puente, Nong Sá! ¡El PUENTE! ¡Van a construir el puente!”
Y entonces le cuenta a su hermano menor lo que anoche había escuchado a través de la pared de madera, justo antes de quedarse dormido.


Dar y recibir AMOR es la clave, es la ley natural, la interdependencia, es la clave de la felicidad.
Vemos que todas las experiencias deseables que anhelamos o las que aspiramos dependen de la cooperación y la interacción con los demás. Asimismo, en el estado de iluminación completa, las actividades compasivas de un buda solo pueden surgir espontáneamente en relación con otros seres.
Crear una atmósfera cordial y positiva contribuye a reducir automáticamente el miedo y la inseguridad. De esta forma podemos crear más amigos y más sonrisas.
Pero, desde luego, es también cierto que todos poseemos un innato egoísmo que inhibe nuestro amor hacia los demás. Así pues, ya que todos deseamos la felicidad auténtica que sólo proviene de una actitud compasiva ¿Como podemos desarrollarla? Obviamente, no es suficiente con pensar qué bonita es la compasión. Necesitamos hacer un esfuerzo combinado para desarrollarla. Debemos utilizar todos los acontecimientos de nuestra vida diaria para transformar nuestros pensamientos y conductas.
La auténtica compasión no es sólo una respuesta emocional, sino un compromiso firme basado en la razón.
