Me encuentro en los día de decir adiós y aunque varias veces me ha tocado partir, está ocasión es un momento único con mayor conciencia de lo vivido, disfrutado, querido, sufrido, compartido, dejado, etc… son variados verbos y acciones vividas en cada instante.
En el alma albergo un profundo agradecimiento ya que esta vez siento que estuve, no fue un paso, fue una experiencia que me llevo a la profundidad con mi propio ser, me abrió a conocerme más y a comprender más a quienes me rodean, a saber que tienen penas, deseos, sueños parecidos a los míos, no iguales pero si similares, sueñan con la felicidad y la buscan. No puedo juzgar cual es la forma de esta búsqueda, ya que yo misma tengo caídas y levantadas en este intento y quisa por ello una felicidad constante porque va acompañada de dolor, pero en esta ocasión ya no lo evito sino que lo enfrento y lo reconozco y trato de avanzar, sabiendo que el dolor no es eterno pero toma tiempo en que pase y deja muchas enseñanzas.
Ahora nuevamente tan agradecida como al inicio que fue un momento de apertura y generosidad en la curiosidad mutua de conocerse y de integrarse, ahora tan agradecida por lo compartido y lo vivido.
Me llevo a la eternidad todo lo vivido y les agradezco las oportunidades de crecimiento que me brindaron, ya que aprendí, antes conocía algo ahora conozco un poco más, pero reconozco que me queda mucho por aprender y conocer y eso quiero hacer.
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